Pan integral con semillas

El otro día leí una afirmación totalmente cierta, decía :.»Se nos han llevado el pan, delante de nuestras narices».

Es una evidencia que a día de hoy es difícil poder comprar un buen pan. En general es malo, todos tienen un sabor parecido, precocinado, congelado, y demasiado industrializado. Es un pan que no pesa, ligero, lleno de aire, sin consistencia.
Eso si, es barato y lo podemos comprar calentito y recién horneado a cualquier hora del día. Y además en cualquier parte (gasolineras, supermercados,…). Ya no se compra el pan sólo a primera hora de la mañana. Pero el gran problema nos lo encontramos cuando queremos comerlo por la noche y lo que encontramos es un «pan chicle».

Nada que ver con el pan casero, que además es muy fácil de preparar y conseguimos unos resultados impresionantes. Esto sí es pan, pan. Os animo a probarlo.

Ingredientes:

  • 535 gramos de harina integral.
  • 265 gramos de harina blanca de fuerza.
  • 30 gramos de levadura fresca.
  • 1 cucharadita de postre de sal.
  • 3/4 partes de un vaso de aceite de girasol.
  • 2 vasos de agua tibia.
  • 4 puñados de semillas variadas (semillas de amapola, lino, pipas de girasol, pipas de calabaza, sésamo,….).
  • medio puñadito de pasas.

Preparación:

Mezclamos las dos harinas en un bol. Vertemos el aceite, la sal, las semillas. Fundimos la levadura fresca en el agua tibia. Formamos un hueco en el centro y vamos añadiendo el agua poco a poco y mezclando bien con las manos. Vertemos toda la masa encima del mármol y acabamos de amasar bien.

Colocamos la masa en un bol, la cubrimos con film transparente y dejamos que doble su volumen.
Una vez ha leudado lo suficente, dividimos la masa en dos partes y formamos el pan. Si nos gusta podemos rebozar la parte superior con semillas. Lo metemos en un molde rectangular de plum cake forrado con papel de horno.
Dejamos que doble el volumen y vamos precalentando el horno a 200º.

Cuando haya crecido, hacemos un corte a lo largo con una cuchilla o un cuchillo muy afilado y horneamos a 170º-180º durante unos 30 minutos.
Cuando ya tenga un color dorado lo sacamos del molde, lo ponemos en una rejilla y lo acabamos de hornear unos minutos más con calor abajo, para que la base quede crujiente.

Nota: Con estas cantidades salen dos panes bastante grandes.

Celíacos: Receta no apta.

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